Capítulo 3: El capitán.
--Ahora elegiréis a votación de los once jugadores, quién debe ser el capitán del equipo.
Las votaciones se realizaron, y el capitán elegido resultó ser Caspian, que fue respaldado por siete de los jugadores.
--Bien, comenzaremos eligiendo quiénes serán los defensas, centrocampistas y delanteros además del portero, claro.
--El portero tiene que ser uno que tenga buenos reflejos, y sea ágil -informó Rilian-.
Nadie levantó la mano, pero todo el mundo señaló a Caspian-.
--¿No os llega con que sea el capitán? -preguntó él-, bien, seré yo el portero, pero no puedo prometeros nada ¿de acuerdo? Siguieron hablando de las posiciones en el campo, y resultó que nadie quería ser defensa. Sin embargo se resolvió que Pedro sería el lateral derecho, y que Lord Drinian, a pesar de que no le hacía mucha gracia sería el lateral izquierdo.
--¿Quién serán los centrales? -dijo Rilian-.
--Yo, -dijo con decisión Eustaquio-.
--Entonces yo también -dijo Edmundo-.
La defensa ya estaba construida, pero aún quedaba el centro del campo, y la delantera. Rilian se propuso voluntario a ocupar un lugar en el centro del campo, de doble pivote junto al rey Lune. En el extremo derecho se situó Rabadash, y en el izquierdo Arshish, así que ya sólo quedaban dos que tendrían que ser los delanteros. Cor y Corin, los hijos de Lune, aparte de hermanos, ahora serían también los dos delanteros del nuevo equipo.
--Ahora que nos hemos colocado, hay que empezar con los entrenamientos para coger cuanto antes una forma física propicia para ganar a quien se nos ponga delante.
--¿Pero contra quién vamos a jugar, Caspian? no hay más equipos -dijo el rey Lune-.
--Negociaremos con las islas desiertas y con otros países cercanos para crear una pequeña liga.
Empezaron a entrenar, haciendo estiramientos y demás ejercicios físicos, hasta que Eustaquio aburrido, preguntó a Caspian: --¿Cuándo vamos a empezar de una vez con el balón? --Cuando estemos bien de forma y fuertes. Por si no lo sabéis, el fútbol es muy duro y se hacen muchas faltas así que podríais lesionaros fácilmente.
Al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente también, siguieron entrenando el físico mientras Caspian les daba instrucciones tales como "hay que dar tres vueltas a esta manzana" o, "vamos, Scrubb, no te hagas tanto el remolón que hoy no has hecho nada".
--¿Pero cómo te atreves? ¿cómo que no he hecho nada? -preguntó Eustaquio algo irritado-.
--Pues no, claro que no has hecho nada -le respondió Caspian-.
--Mira, pedazo sapo, si tu eres perfecto lamento informarte de que los demás no lo somos.
--No seas aguafiestas Scrubb, -dijo Cor-.
--¿Y a ti que te pasa? -preguntó Scrubb dirigiéndole una mirada de cólera-.
--Que no haces más que quejarte. ¿Es que no tienes nada más que hacer? A este comentario de Cor, Scrubb se avalanzó sobre Cor para darle un puñetazo pero el rey Lune salió en defensa de su hijo, y de un empujón hizo retroceder a Eustaquio que no volvió a moverse. Al ver que aquella situación se le estaba yendo de las manos, Caspian decidió utilizar mano dura y empezó a abroncar duramente a todo el equipo.
--¿Qué creéis que hacéis? Os estáis comportando como niños estúpidos, y os advierto que no quiero otro incidente como éste o tomaré medidas drásticas sobre aquel que lo cometa.
--Caspian, nos estamos comportando como lo que somos -dijo Eustaquio con calma-.
--Ya lo sé, Scrubb, pero vuestros problemas personales podríais dejarlos para más tarde ¿verdad? --Sí, supongo -dijo Cor. Lo siento, Caspian.
--Es él quien tiene que lamentarlo -dijo Caspian-.
--Vale, pues lo siento -dijo Eustaquio.
--Eso está mejor. Bien, ahora creo que ya es hora de empezar con el balón.
Y así, ensayaron durante casi dos semanas penaltis, faltas directas, corners, tiros a portería desde diferentes posiciones y hasta hacían partidillos para ver la calidad de cada uno.
Resultó, que uno de los mejores fue Rilian, que tenía un muy buen pase en profundidad y tocaba la pelota muy, muy bien. Cor y Corin, por su parte, también eran bastante buenos como delanteros. La mayor virtud de Scrubb era la velocidad a la hora de defender. Lord Drinian, era un hábil corredor por la banda izquierda, pero tenía el defecto de hacer muchas faltas.
--Ten en cuenta que no debes hacer tantas faltas -le recomendaba Pedro-.
--Lo sé, pero debo coger algo más de velocidad para llegar bien a los cortes.
Hay que decir que desde el incidente que tuvieron Cor y Eustaquio, no volvieron a hablarse aunque en los entrenamientos acordaron no molestarse. Para más morvo, se decidió que ellos dos dormirían juntos en una de las tiendas de campaña que en Narnia habían puesto a disposición de los once jugadores.
Los demás estaban distribuídos así: Caspian dormiría con Rilian, Edmundo con Pedro, Lune con Corin, Rabadash con Arshish y Lord Drinian dormía solo.
Una de las noches en que Eustaquio y Cor estaban enfadados, saltaron chispas en su tienda y todavía hoy no se sabe cómo no despertaron a nadie. Eustaquio, había conseguido una caja de bombones para él, y no estaba dispuesto a invitar a Cor a ninguno.
--Oye, ¿me perdonas y me invitas a uno de esos? -preguntó con timidez Cor-.
--¿Estás loco?, pues no.
--¿Por qué? --Porque no quiero, ¿alguna pregunta más? --¿Por qué eres así de malo? -preguntó Cor irritado-.
--Soy como tú -dijo Eustaquio-.
--¿Qué me estás llamando, so estúpido? --¿Quieres que te diga todo lo que pienso de ti?, pues comenzaré. Idiota, puerco, zorro, miserable, aguafiestas, cobarde, canalla, malo, malcriado, pelma, más que pelma...
--¿Me has llamado malcriado? -preguntó Cor llegando al colapso-. Bien, pues mañana me llamarás todo eso delante de mi padre a ver qué te dice él.
Y tras decir esto Cor rompió a llorar por la rabia que le producía todos los insultos recibidos. Eustaquio no le dio importancia a ésto y se durmió.
A la mañana siguiente, Eustaquio se despertó sin decir una palabra, y Cor se marchó de la tienda tras vestirse y desayunó solo.
Corin, que se había despertado muy alegre, al ver a su hermano se dejó caer junto a él.
--¿Te sucede algo? -le preguntó-.
--No -respondió él sin convicción-.
--¿Por qué tienes esa cara entonces? --Por nada.
--Si crees que me puedes engañar, estás equivocado. ¿Quieres que llame a papá? --Ni lo sueñes -dijo rápidamente Cor-, por favor, te ruego que no le digas nada a papá, o matará a Scrubb.
--¿Scrubb? -preguntó Corin sorprendido-.
--Verás, Corin, ayer consiguió traer a la tienda una caja de bombones, y cuando le pedí que me invitara a uno me dijo que no.
--¿Solamente eso? --No. Cuando le pregunté por qué era malo, me empezó a insultar. Me llamó montón de cosas, pero el insulto que más me dolió fue malcriado. Le dije que si tenía huevos, dijera eso ante mi padre.
--¿Y no quieres que llame a tu padre? --Sé que debería hacerlo, Corin, pero si se entera matará a Eustaquio.
--Te olvidas, hermano, de que papá tiene buen corazón, y nunca usaría la violencia contra nadie.
--¿Contra quién debo usar la violencia? -preguntó Lune acercándose sigilosamente a ellos-.
Los dos se pusieron colorados y ninguno fue capaz de responder.
--Os he preguntado que contra quién debo usar la violencia.
--Era una broma.
--No, no lo era -respondió el rey Lune.
--Díselo -le dijo Corin a Cor-.
--No, nunca -respondió Cor-.
--Díselo o se lo diré yo -dijo Corin-.
--Verás, Scrubb me ha llamado de todo, y entre los insultos que me dijo incluyó malcriado.
--¿Ese niño otra vez? Bien, lo que tienes que hacer es no ofenderte por esos insultos. La próxima vez que te insulte, insúltale tú más fuerte. Ya habréis visto que he escuchado toda vuestra conversación, y me parece, Cor, que en cuanto menos te lo esperes, tú tendrás algo que él querrá y tú podrás vengarte. ¿No te das cuenta de que es un cobarde? Si fuera valiente, no se marcharía de aquí, y vendría a defenderse.
--Bueno, es que le amenacé diciéndole que si tenía lo que hay que tener, me diría delante tuya, como el dice, lo que piensa de mí.
--¿Así lo ha dicho? -preguntó el rey Lune algo enfadado-. Bien, se va a enterar.
Y sin más dilación salió corriendo buscando a Eustaquio.
--Si quieres, proponemos que te cambien de pareja -propuso Corin a Cor-.
--¿Qué? -y poner a papá con Eustaquio? --No, con Eustaquio me pondría yo. No te ofendas, Cor, pero a mí me duelen menos los insultos.
Después del entrenamiento de ese día Lune le echó una mirada a Scrubb, y le hizo un gesto para que le acompañara a un sitio alejado.
--Quiero que me digas por qué has insultado a Cor.
Eustaquio se rió antes de decir. --¿Era eso?, no creo que tenga tanta importancia.
--Para ti no, mocoso, pero para mí sí. Cor es mi hijo y no te consentiré que vuelvas a llamarle malcriado ¿entiendes? --¿Puedo llamarle chivato entonces? --Para tu información no me lo ha dicho él.
--¿Y quién te lo ha dicho? --Eso no importa. Lo que importa es la razón porque has llamado eso a Cor. ¿Qué te ha hecho para que te pongas tan duro con él? Verás, Scrubb sé que vuestro enfado viene del entrenamiento en el que os peleásteis. ¿Crees que él te hizo tanto daño como para ponerte así? --Lo que me molestó de él, fue que se metiera entre la discusión de Caspian y mía.
--Ese no es motivo suficiente como para llamarle todas esas cosas.
--¿Y qué pretendes? --Que solucionéis vuestros problemas.
--No volvería a hablar con ese tío aunque me diera dinero.
--¡Mira, si sigues siendo tan orgulloso, te veremos enseguida fuera del equipo! -vociferó Lune-.
--Bueno, siempre ha sido tu objetivo, ¿verdad? --¿Pero cómo te atreves?, yo jamás he intentado que te echaran sin embargo, como te sigas portando de esa manera, Caspian se acabará enterando de tu egoísmo y tu orgullo. Ah, y se me olvidaba decirte, que desde hoy dormirás con Corin.
--Casi lo prefiero.
--¿Sí? pues no te creas que es como Cor. Corin es un excelente boxeador y si te atreves a decirle lo que le has dicho a Cor, te pega un puñetazo y ahí te quedas.
--Que se atreva -dijo amenazadoramente Eustaquio-.
--En fin, como veo que es imposible hacerte razonar, me iré antes de que no pueda soportar el impulso de pegarte dos piñas.
Después de esto, Lune se marchó maldiciendo, y Eustaquio se marchó con Edmundo y Pedro.
--¿Qué has conseguido, papá? -preguntó Cor cuando le vieron aparecer de nuevo-.
--Verás, hijo mío, desde esta noche, dormirás conmigo y tú, Corin, con ese jilipollas de Eustaquio. Lo hago, porque Corin puede mantenerlo a raya.
--No te preocupes, lo entiendo.
Y así se iban sucediendo los acontecimientos durante días y días, y el equipo fue prosperando en calidad y velocidad de sus jugadores. Caspian, era un portero excepcional, que ya hacía palomitas y era un experto en reflejos. Le apodaban el pájaro, por la forma que tenía de saltar.
Rilian, era un centrocampista espectacular que tenía llegada y tiro a puerta y ya se había decidido que en principio, él sería el encargado de sacar los corners, faltas y demás jugadas a balón parado.
--Cor y Corin, en la parte de arriba eran uña y carne. Se entendían tan bien, que Caspian no encontró defectos que corregirles. Hubo un día de entrenamiento, en que entre los dos lograron marcar ocho goles.
--Realmente increíble, sin duda -decía Caspian entusiasmado.
Scrubb era un buen defensa y junto a Edmundo iban poco a poco dominando el juego aéreo. El rey Lune era el típico centrocampista de contención, que robaba abundantes balones, aunque también tenía el defecto de hacer faltas. Estaba claro que si había que mejorar algún aspecto, eran los extremos. Arshish, era capaz de centrar bien, pero nunca se atrevía a correr por miedo a perder la pelota, y en cuanto a Rabadash, progresaba bastante bien pero tenía que hacer entrenamiento específico para poder ponerse a tono.
Siguieron muchos entrenamientos, discusiones, broncas y demás, pero el equipo seguía unido a pesar de que Eustaquio y Cor no se hablaban. Un día determinado cuando ya llevaban muchos días de entrenamientos, Caspian les dijo que deberían entrenar sin él, porque tendría que buscar otros equipos para poder formar una liga.
--Vosotros seguiréis entrenando mientras yo hablo con los demás países. El rey Lune se quedará como segundo capitán y espero que entrenéis bien y cuando vuelva, quiero veros tan fuertes y en forma como estáis ahora.
--Lo haremos por ti, Caspian -dijo Corin-.
--Por mí no, por vosotros.
Al día siguiente muy temprano, Caspian partió hacia los países de fuera de Narnia, para tratar de hacer una liga algo competitiva.
Estuvo muchos días junto a su caballo recorriendo caminos, carreteras, valles y más cosas, hasta que una especie de magia lo llevó hacia adelante, haciéndole perder el equilibrio y caerse del caballo. Algo asustado, se pudo incorporar y descubrir que había llegado a un bosque tranquilo, y aparentemente sin más cosas que la hierba y los árboles.
--¿Hay alguien? -preguntó-.
No obtuvo respuesta. Siguió caminando al tiempo que veía el bosque lleno de hierba y de árboles, pero sin nada más que eso.
--No parece un bosque muy divertido -pensó-.
Finalmente, decidió volver al caballo y tras volver a montarse, buscó la salida de aquel bosque.
Anduvo por él durante una, dos, tres horas, pero el final de aquel bosque no parecía llegar.
Se paró para poder dormir, antes de seguir su camino, pero cuando despertó se encontró en otro sitio. Se ve que alguien le encontró y le creyó un niño de la calle. Hacía un frío que helaba los pulmones, y el caballo de Caspian estaba junto a él, todavía dormido. Pasaron unos diez minutos y alguien apareció junto a él. Era un hombre con barba de varios días y por lo que pensó Caspian, bastante feo.
--Me llamo Kevin Collins, y soy el mago más poderoso de Inglaterra.
--¿El mago más poderoso de dónde? -preguntó Caspian algo extrañado-.
--De Inglaterra. No tengo mucho tiempo, así que quiero hablar contigo. Sé que eres Caspian de Narnia, y sé que estás creando una liga de fútbol en la que vais a inscribiros tu equipo y tú, ¿no es cierto? --Sí.
--Pues mira, voy a inscribir un equipo en esa liga ¿te parece bien? --Tendremos que negociarlo -dijo Caspian-.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario